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viernes, 13 de mayo de 2011

LIVE Camino de Santiago: Larga, ancha y seca Castilla

Salvado el lapso de unos días de cierta incomunicación, seguimos en contacto con el peregrino hacia el fin del mundo. Pretendemos recuperar la normalidad. En ello estamos.

Séptimo día. 7 de mayo de 2011, Nájera- Santo Domingo de la Calzada

Paseo cómodo entre viñedos. Tramo corto de unos 25 kilómetros, pecada minuta para las semimaratones a pie que han precedido la ruta. La lluvia aparece por primera vez pero no detiene el paso. Entrada en uno de los emblemas del camino hacia el este, Santo Domingo de la Calzada, uno de los santos, a su vez, patrono de las mejores leyendas del jacobeo. Como esa que habla de la “gallina que pió después de asada” y es que pasear por su catedral, torre de Babel de estilos, oyendo el gallo entremezclado con la música de ceremonias dota el lugar de una magia indescriptible. Realmente singular.

Octavo día. 8 de mayo de 2011, Santo Domingo de la Calzada- Villafranca de Montes de Oca

La senda mira hacia el cielo. La Rioja queda poco a poco en la cuneta, el camino sube penosamente. 35 kilómetros más, a cada uno que pasa un viñedo menos, llamamos a las puertas de Castilla. Las ampollas surgen y fastidian, incluso algún gemelo pide guerra. Ayayay. Primeros momentos de crisis. No creemos que deban ser un problema. La subida a ese segundo gran alto del camino, la Pedraja, queda a la mitad. Para otro día la otra.

Noveno día. 9 de mayo de 2011, Villafranca de Montes de Oca- Burgos

Esto es Castilla y en primavera. Ruta verde, despoblada, goteo de poblaciones, una cada unos tantos kilómetros. San Juan de Ortega justo despierta al paso y al crujido de las cigüeñas. Es temprano y su templo románico se halla cerrado. Por delante la famosa Atapuerca, pero no el yacimiento, sino la población. La entrada en Burgos se hace pesada entre polígonos pero merce la pena. Al final de los 32 kilómetros la pulcrísima catedral satisface el esfuerzo. Entrelazado en piedra como pocos se han visto. Capilla del Condestable, claustro bajo, ...

Décimo día. 10 de mayo de 2011, Burgos- Ontanos

Salir temprano conlleva riesgos. A las seis y media de la mañana amanece en el albergue. Con ello el Hospital del Rey y las Huelgas pasan por el lado sin más disimulo que el perfil quebrado de los primeros rayos del sol a nuestra espalda. Camino llano de solemnidad. Mucho calor, sombras escasas. Castilla abre las puertas a lo mejor de la primavera. Posiblemente el buen tiempo no sea perenne, pero conviene disfrutarlo en cuanto sea posible. Ahí quedan otros 30 kilómetros.

Undécimo día. 11 de mayo de 2011, Ontanos- Fromista

Como diría ese crítico televisivo, ahhhh, estmaos camino de Fromista. El desayuno antes en Castrojeriz tras dejar el zaguán de San Antón, el convento ruinoso y en ruinas. Canal de Castilla cruzado, presencia ante el rollo de justicia de Bobadilla y sí, Frómista, donde por dos veces se entra en San Martín, otro de los elementos clave de la ruta, emblema por defecto. La tarde con amiguetes, en entorno bodeguil y asando choricetes. Todo es poco tras 36 kilómetros.

Duodécimo día. 12 de mayo de 2011, Fromista- Carrión de los Condes

Otro día denso de contenido y plano de forma. Sólo 20 kilómetros por delante. Villasirga espera, aunque con la iglesia, qué portada doble, por Dios, andamiada. Poco después Carrión de los Condes y la lección de escultura de Pantocrator, si bien San Zoilo y Santa María del Camino cierran el círculo.

Y en estas estamos. Cerca de la mitad, los teóricos hablan de Sahagún como el ecuador de la ruta, seguimos pasándolo como un enano mientras lo contamos. 

domingo, 20 de febrero de 2011

Belleza, historia, el nuevo Hotel España

Belleza, historia, el nuevo Hotel España

Cuando Doménech Muntaner entró en la Fonda de España, ésta llevaba medio siglo funcionando. Barcelona, inicios del siglo XX, la ciudad que hoy conocemos se estaba gestando. La asfixia del burgo medieval llevó a la apertura de grandes zonas, se trazó el Eixample. Se ensamblaron las poblaciones satélite a la ciudad vieja. En ella, una fonda histórica de nombre España necesitaba un remozado. Se escogió a Muntaner, una de las estrellas del momento, junto a su cuadrilla de artistas.
El ideólogo del modernismo catalán vio el proyecto. Quiso dejar huella y ésta se parte en tantas estancias como albergan un hotel. Hoy su trabajo reluce en el pequeño, de sólo 82 habitaciones, Hotel España. Los propietarios de otro hotel monumento, el Condes de Barcelona, lo han tomado para emerger una belleza oculta en las angostas manzanas del Raval. A dos pasos de las Ramblas, pared con pared con el Gran Teatre del Liceu, desde su azotea los bomberos lanzaron chorros de agua en el incendio de éste, el nuevo hotel España recupera su viejo esplendor, el mismo que le dio brillo en la época donde la BCN turística despertaba.
Sugerimos ver su sala de chimenea, en impoluto alabastro, una obra tan compacta que parece surgida del goteo de una vela. 110 años lleva ahí. Por detrás hallamos los comedores, uno con la famosa estampa de los delfines que toda guía del modernismo barcelonés se precia de reflejar. Su zócalo es la repetición casi obsesiva de la heráldica española, dando sentido al concepto del lugar. La profusión de escudos, se hace perenne en otras estancias: las cadenas navarras, la granada, las cuatro barras catalanas,... el concepto heráldico se confunde con los emblemas de cortesía. Esto es una fonda, “bon profit”, “bon dia”, “bona nit”,... mundo onírico, íntimo. Sirenas esgrafiadas trepan por las claraboyas sosteniendo los emblemas. Entornos luminosos, burbujeantes. El Hotel España, retocado, modernizado, pero siempre en la historia de la ciudad. Un lugar donde aunar historia, arte, turismo,... donde lo bello demuestra ser rentable.

sábado, 12 de febrero de 2011

Camino de Santiago- Highlights: Esa saeta mozárabe llamada Santo Tomás de las Ollas

Abordemos de entrada que hablamos de arcos califales. Siluetas de herradura, como salidas de manos árabes. Fueron alarifes en esencia, aunque cristianos confesos, quienes trazando líneas, proporciones, muros y muretes dieron vida hace mil años a este hermoso templo. No estamos en los dominios del califato cordobés. Paseamos por Santo Tomás de las Ollas, pequeña población en el enjambre industrial que da acceso a Ponferrada, en el corazón del Bierzo leonés.
Aunque el camino francés hacia Santiago incluye varias obras mozárabes en su inventario, quizá la estrictamente legítima de aparecer ese listado de maravillas sea la iglesia de la población berciana. Las vecinas de Peñalba de Santiago al sur y la anterior de San Miguel de Escalada, en los confines de la tierra de campos leonesa, a la altura de Mansilla de las Mulas, aparecen en muchos itinerarios y guías en ruta hacia la meta compostelana. Sin embargo, son visitas de las llamadas colaterales, su ubicación no ocupa la centralidad del camino.
Sí que lo hace Santo Tomás de las Ollas, un amuleto de mampostería cuyo envoltorio cúbico engaña sobre lo que dentro se halla. Sus autores fueron mozárabes, otra de las raras mezclas en esa España dominada por los musulmanes al sur bajo en empuje cristiano venido del norte. Una miscelánea cultural que le ha dotado de tantas corrientes ajenas a las imperantes –románico, gótico,...- , como originales formas coronan sus joyas. En España quedaron para siempre los mudéjares, los estilos de Cisneros, plateresco y otros tantos que sólo aquí se pueden apreciar. Lo mismo ocurre con el mozárabe. El de este pueblo berciano es un ejemplo plausible. Desornamentada en su exterior, bella por dentro, cumple esos cánones tan arabescos de guardar la belleza para consumo doméstico. Estética de ámbito privado, como en Córdoba, como en Granada,...
El interior queda dividido en dos partes ante la excelente factura del arco triunfal en forma de herradura que abre paso a un hermosísimo ábside, cuyo remate bajo se hace por una arquería ciega, también de herradura. Arriba un hermoso techo de cuarto de naranja, forma esférica, la circular, la que todo incluye, la que amenaza con acariciar la perfección. 

jueves, 27 de enero de 2011

Qué reyes han sido católicos

Como en tantas otras cosas, España en sus tiempos gloriosos también fue a remolque algún campo. A finales del siglo XV, cuando los Reyes Católicos, entonces Isabel y Fernando, o viceversa, por lo igualitario de su reinado, expulsaron a judíos de la Península Ibérica alguna sonrisa se esbozó en alguna de las cavernas católicas y europeas. “Menos mal” les dijeron “ibais con retraso” en esa tarea que consistía en la homogeneización religiosa del país, entonces ya con Granada en el cuartelado del regio escudo.
Aquel gesto les valió un enorme honor venido desde el papado. Alejandro I, valenciano de origen, les otorgó el título de Reyes Católicos, lanzando para la eternidad uno de los emblemas de esa España que se sacudió los óxidos medievales mediante ropajes humanistas. Si bien esa afamada pareja del renacimiento español fue la primera, y original, no fue la única que se valió de tan sacro apodo pues tras ellos todos los reyes españoles fueron “católicos” hasta la salida de Alfonso XIII, por cortés invitación de la segunda República, en 1931. Incluso su nieto y actual regente podría decir “con orgullo y satisfacción” que él es rey católico.  Es decir, en el estatus de “católico” yace la entera estirpe de los Austrias, con sus dos “vedettes” Carlos V y Felipe II en vanguardia, y los Borbones, desde que estos se instalaran con Felipe V. Monarquía y religión, tanto monta...

Por cierto a ver cuándo visito Sos del Rey Católico, municipio entre los más bonitos, me consta

¿Quién era Juan Seguidor?

Juan Seguidor fue Francisco Canto Arroyo. Y ¿quién fue Francisco Canto Arroyo?. Para muchos el padre del periodismo ciclista, la persona que sentó cátedra cuando este deporte circulaba por el empedrado de su prehistoria. Desde sus páginas de La Vanguardia sentó cátedra hasta que falleció en 1948. En esas primeras cuatro décadas del pasado siglo sembró de conocimiento el camino de muchos que entonces no tuvieron, ni soñaron, loe medios que hoy nos abruman. 
Juan Seguidor era el formulismo, el pseudónimo que dirían muchos, que Canto Arroyo utilizaba para firmar sus crónicas de "serie B", para explicar los cotilleos, despiezar las bambalinas, abrir al lector la rebotica. Sin rencores, sin intención de dañar. Desde la amabilidad, desde la cordura, lo que se dice "buen rollo". Esa crónica en paralelo es la esencia de lo que pretende este blog. Espacio para opinar, no para informar.
Una parcelita de  tres bandas, cada cual más amplia y ambigua si se quiere. Una será el ciclismo, el hilo conductor de mi vida, la pasión desde que tengo conocimiento. Con la bicicleta físicamente llego a todos los sitios, en mi ánimo también. Con ella paseo por la historia, vinculo recuerdos, rememoro épocas pretéritas, contextos que vieron las grandes gestas. La bicicleta entronca de pleno con mis otras grandes pasiones, la historia, el arte y por ende el turismo. Espero encontrar aquí el espacio que cada uno merece. Espero en definitiva que os guste.

En la imagen la muralla de Ávila, su lienzo septentrional, el más espectacular, el que sirve de escenario para magníficos finales de etapa de la Vuelta a España.